23/9/09

SE ACABO LO QUE SE DABA, ...SOLAR EN LA VUELTA CICLISA 2009



En la salida de la última etapa, en Rivas Vaciamadrid, se acaba nuestra VueltalSol después de 17 días y 16 etapas acompañando el circo de la 64ª Vuelta Ciclista. La sensación es como estar cada día en un camping, montar una gran tienda, comer y volver a desmontarla para viajar al siguiente, eso si, sintiéndonos bien con las relaciones hechas por el camino. Y es quizás por ser el último montaje que la configuración del parquecillo donde la noche anterior comenzó la invasión de las carpas rojas, nos ha dejao un jardinillo de lujo frente a la salida de la etapa, todo un detalle para la última jornada solardoméstica cocinando sin parar.
Sol de justicia, y ya digo que nunca y tan seguido he mirado tanto y tanto la meteo, los cielos y la presencia del sol. En muchas ocasiones todo para 1,30 horas de acción, y ciertamente con cielos muy tapaos le debemos al azar que nos halla brindao el placer supremo de realizarnos como promotores y cocineros solares para seducir al máximo posible de humanos que han ligao el tema, del infinito poder energético de ese astro que igual nos quema, y no la comida, si no frenamos sin perder un minuto, la vomitada de CO2 que esparcimos los que tenemos el privilegio de quemar combustibles como modo de vida hasta ahora considerado inteligente mientras cambiamos el clima dramáticamente, de momento si darnos o querer darnos mucha cuenta colectiva de ello. Más de un día hemos pensao que pasará en unos meses en la cumbre de Copenhague. Gracias 350 por estar, por dinamizar y por animar a que todos trabajemos por cambiar el cambio climático.
En parte alSol ha invertido tiempo y recursos para expresar con alegría y presencia desenfadada lo que es el eje esencial de su existencia como microempresa, trabajar por un mundo sin perdedores, utilizar la energía del sol como vector de cambio social y energético y colaborar en el apasionante reto de cambiar este mundo y esta sociedad por completo, porque todos los indicadores claman a ello y es un reto que debe emocionarnos y no asustarnos.
Esta reflexión en un entorno deportivo donde sólo unos pocos sueñan con ser ganadores nos ha llevado a querer ver cada mañana a parte de esos 2.000 millones de seres humanos que vivirán quizás siempre en pobreza energética, que están mucho más en paz con el planeta que nosotros, porque algunos de ellos cogen lo que matemáticamente nos corresponde a cada uno desde la totalidad, la moral y la ética de lo equitativo en relación con los recursos limitidados de una hermosa casa. Les entregaríamos mucho de lo que tenemos sin pensarlo. En parte estar dando una simbólica Vuelta al Sol se lo debemos a los anhelos que ser suma y sigue en el rediseño de nuestra sociedad.
Cocinar con el sol es un acto humilde en una sociedad compleja, puede ser un acto grandioso en muchos lugares donde casi nada llega, y seguro el sol. Aprovechar el viaje alucinante de 150 millones de kilómetros de esos fotones veloces que han tardado 8 minutos en llegar a todos los puntos de encuentro donde las cocinas alSol se han colocao mirándolos, con viandas en la recipiente, ha sido parte de lo que creemos que podemos hacer por mejorar las cosas que nos envuelven. No es fácil del todo explicar que allá hemos estado por una mezcla de intereses, en parte porque nos dió por soñar con un mundo conectado con la energía del sol y rumbo a una emocionante incertidumbre. Por otro porque hace tiempo que hemos pillao el virus solartécnico y con él estamos en intensa convivencia y queremos expandirlo, y es que es un virus de esperanza. Saber que cada segundo de cocción solar sin emisiones ni toxicidad es un segundo menos de eso mismo, y que después de 300 mil años damos un salto espectacular y modesto que nos pone delante de las narices que algo no hemos hecho bien. Es un placer sentirse actor de un shock cultural y emocional, sensitivo y experimental, tan poco complejo que llega a abrumar, desde el acto de cocinar sin hacer daño a nada ni a nadie, de por primera vez sentirnos libres en el encuentro con los servicios de una fabulosa fuente de energía y hacerlo con el acto universal y ahora injusto, de comer lo que precisamos para ser en parte también una especie de máquinas solares con materia gris capaz de transformar su hábitat, depredar y dominar, con el anhelo de pasar a convertirnos en jardineros reparadores de una tierra bondadosa y única, ahora que comenzamos a saber como hacerlo hacia lo mejor y más garantizado para los que vendrán.
A todos los que nos han permitido dar la VueltalSol, a todos los socios promotores de la microempresa alSol, gracias por permitirnos tener las máquinas clave para agitar conciencias sabrosonamente; a todos los trabajadores de Unipublic, gracias; a todos los compañeros y compañeras de montaje y atención de espacios, de gestión de alojamientos y del catering, gracias; a todos los ciclistas profesionales que son motivo para dar la Vuelta, a todos los alguien de los espacios publicos gestionados que hemos ocupado, a todos los profesionales de la comunicación que han sintonizado con el mensaje de alSol, gracias; y también a todos los proveedores de ingredientes (BioSpirit y Vegetalia), de café (Intermon Oxfam), de las dos maravillosas máquinas verdes (Dahon/Velimsa y Brompton/BikeTech) del sorprendente Rotor y los luminosos ReeLight (Monty) y de los trabajos mecánicos (EspaiBici), a Censolar por enseñarnos lo que vale el Sol, a Fundación Terra por su apoyo, a Gerhlicher Solar por sentir hacia las cocinas solares, pasión; a las revistas Integral y Era Solar por darnos coba, gracias. A José Angel Garrido por poner su tiempo mientras realiza sus sueños y a Virginia por los bizcochos supremos, cero emisiones. Y al Sol, el más nombrado en todos estos días, el más buscado y el más deseado, por que nos hacia falta y casi siempre nos acompañó y porque algo es seguro, siempre nos acompañará.

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