2/9/10

DE GRANADA A LORCA

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Durante la ruta, vivencias y contactos, con lugares y activistas.


PARQUE DE LAS CIENCIAS

Tiene Granada un yo que se, buenos colegas me han dicho que si tuvieran que elegir una ciudad para instalarse seria esta. Yo llevo viniendo por Encuentros Solares hasta hace dos años en varias ocasiones y hacerlo al Parque de las Ciencias, lugar de celebración de esas reuniones del activismo por las renovables, me ha dejao colegas y experiencias gratas. Tiene la reciente ampliación unos espacios de uso publico realmente interesantes: En la tienda, donde las cocinas alSol tienen showroom y punto de venta, me he puesto al día del material educativo que tiene a la ciencia como eje, faltaría. En kits educativos y pequeñas utilidades solares, la tienda es casi única, ya que ha recopilado un gran catálogo de materiales. Allá están los kits de 4M que en breve mostraré en este espacio ya que algunos, los solares, van conmigo en la furgo.


La cafetería, elegante y agradable, con unos macs conectados a red, hacen del lugar un punto de encuentro apacible. No entro de visita porque el tiempo apremia, y ya me hubiera gustado disfrutarme una de las exposiciones actuales, Una autopista detrás del enchufe, puesta de largo cultural de la REE (Red Eléctrica Española) ese conglomerado de gestores del vector electricidad, y que la transportan haciendo casi mágico su disposición, eso si cada vez menos sucia, aunque todavía con demasiados electrones nucleares y fósiles. La expo presenta la electricidad como fuerza de la naturaleza controlada, sus principios físicos y muestra como desde la central a tu casa, la energía llega en abundancia. Aunque acaba, y eso esta pero que muy bien, animando desde el lado de nuestros enchufes a un consumo responsable. Viendo las imágenes en el web, joer, lastima. Conocer los ciclos de la electricidad, los sucios y los limpios, hay un apartado exclusivo sobre la flipante gestión de integración de las fuentes renovables en el mix eléctrico, obra humana su gestión, digna de elogio y de aprecio por poder utilizarla. También sirve la expo para valorar los servicios eléctricos y debe estimular para estar dispuestos a participar en un modelo energético 100% renovables (no tenemos más remedio, ojalá este más cercano de lo previsto) que nos sirve para consumir con inteligencia ese vector energético que nos acompañará hacia el futuro en la movilidad y todo lo que ahora hacemos, pero que precisa responsabilidad e inteligencia a tope, y por parte de cada beneficiario, aquí todos.
Como he comentao, no pude verla, me he conformao con este vídeo:


A la salida con Alfred siempre queda simpática una foto, es seguro que le habría gustao relativamente lo de la bici plegable.

Me doy paseo en bici, breve e insuficiente para otear como anda su salud ciclable, y veo una Granada en parte abierta en entrañas por las que pasará por ratos el metro de superficie, ello permite otear una movilidad menos cochina fósil (en fin, de coches con motor de combustión...)


ALEJADRO GORAFE, ECOARTISTA
Ver el indicador de Fuente Vaqueros me evoca a Federico García Lorca y sobre todo a uno de los trabajadores de su casa museo, Alejandro Gorafe, artísta exquisito del reciclaje y con obra fotovoltaica incluso, como fue el tributo a la célula solar en una de las ediciones del Encuentro Solar del 2006. Llamada al canto y puesta al día, en noviembre expo de la obra nueva, absolutamente recomendable para los amantes del ecoarte, y en la actualidad, de comisario de una expo sobre aquel poeta de la libertad. Enlace a su minigaleria en Artistas por la Tierra.

















Alejandro con las manos en las gafas y con Ernesto Páramo, director del Parque de las Ciencias de Granada, ambos con la obra del Tributo Solar

IN MEMORIAM 
Ya en carretera rumbo a Lorca, y al paso por Vélez Rubio, rememoro un encuentro inolvidable con activistas de la defensa de la vida vegetal.

A Günther Kunkel (wiki), que nos dejó en 2007 y a su compañera de vida Mary Anne, los conocí allá por el 2002, en una visita a “su jardín en el desierto” de Vélez Rubio.  TIiempo atrás colaboré en la divulgación de su libro más cercano, Jardinería en zonas áridas, ofreciendolo desde una pequeña ecotienda familiar, en mis pinitos de comerciante.

Recuerdo el punto de encuentro en el bar del pueblo y como con viandas para la comida prevista nos llevó a su rincón en el mundo. Allá Mary Anne nos enseñó su arte de ilustradora, Gúnther nos contó como sustituyó al actor de Robison Crusoe mientras andaba por la islas identificando vida vegetal. En fin, entrañable sesión a la sombra de uno de los árboles de aquel pequeño paraíso mientras con Julio y los consejos del sabio botánico, imaginábamos como expandirlo. 
Después, cuando soñaba activo con las cocinas solares traídas desde Alemania, conecté para un análisis técnico a los expertos botánicos con los expertos solarculinarios y de esta forma actúe de anfitrión para que dos familias alemanas se unieran en una profunda amistad, buscando datos sobre la retección de agua de algunas especies de árboles. Si remedio, los Kunkel pasaron a la acción con una histórica KSol 10, que emplearon a fondo, entregada por Imma y Dieter Seifert.



 
                                                La KSol 10 en el paraiso Kunkel
 
Pasar a unos km de aquel espacio, ahora cedido a otros usos, me ha hecho rememorar.

A continuación dejo el artículo que Rosa Barosain, editora de la revista La Fertilidad de la Tierra, escribió como despedida, y a la que en su momento y ahora hago como si fuese lo que a mi me hubiera gustado escribir y contar sobre Günther.

Se fue el botánico que clamaba en el desierto, Günther Kunkel
Había nacido en Alemania en 1928, en la localidad de Mittenwalde, cerca de Berlín, pero desde 1964 residía en España con su esposa, la ilustradora botánica Mary Anne Kunkel. Al igual que ella se sentía muy ligado a nuestros paisajes y a sus gentes por eso merece nuestro reconocimiento.

Un Robisón Crusoe de la botánica
Con apenas 15 años decidió dejar atrás una Europa barrida por la guerra y, como quien decide volver a nacer, se embarcó en Génova rumbo a Buenos Aires. En aquellas tierras tuvo que deambular aún algunos años de oficio en oficio hasta que “el azar” como le gustaba decir, le presentó la oportunidad de trabajar en la Estación Experimental de Ecología en Chile, como ayudante de un profesor alemán, el Dr. G. H. Schwabe, quien le habló por primera vez de Botánica.
Tenía entonces 24 años, y una formación totalmente autodidacta, pero acogió con tanta pasión el estudio de las tanto en tanto hacía la ruta hasta aquella isla solitaria en aguas chilenas, se fue con su montón de libros y cuatro cosas más, para vivir en el monte, en una casita de madera. En aquel paraíso de la biodiversidad vivió más de un año contra viento y soledades. Allí empezó a escribir y de allí surgió la publicación de sus primeros estudios e investigaciones en la catalogación de plantas. Esta labor ya no la abandonaría, al igual que su libertad para llevar una vida itinerante y aventurera por los rincones del Planeta más hermosos y apasionantes en cuanto a flora: Ecuador, Perú, Liberia, Europa, Oriente Medio. Aprendía muy deprisa. Escritor, conferenciante, profesor (con los años la primera Universidad donde impartió sus clases le homenajeó nombrándole Doctor Honoris Causa). Su extensa bio-bibliografía explica por qué se le ha considerado un botánico excepcional de reconocimiento mundial.(1)
Poco a poco había ido especializándose en zonas áridas, como el sudeste español y sobre todo Canarias y Almería, lugares donde eligieron residir. Impresionaba su erudición, tan grande como su sencillez. Absolutamente meticuloso y serio en sus trabajos botánicos, podía sorprenderte preparando una ensalada de plantas silvestres, o invitarte emocionado a esperar a ver abrirse las flores de un cactus.

Humilde y protector como una roca

Junto a su mujer Mary Anne fueron verdaderos pioneros, sus trabajos sobre botánica se combinaban con su pasión por todo lo que conlleva la ecología. Así publicaron artículos y colaboraciones en revistas europeas donde se empezaba a hablar de ecología práctica y agricultura ecológica. Estaba atento a las novedades y alternativas, fue así como colaboró y fue asesor de esta revista, dándonos un apoyo que no olvidamos.
Su sensibilidad por toda criatura viviente, la podías descubrir también en sus escritos. Recordamos un entrañable artículo publicado en Francia donde contaban cómo habían conseguido salvar dos crías de murciélago alimentándolas como unos huéspedes más. ¡Aquella tarea les tuvo ocupados durante semanas! En otra ocasión pararon la construcción de un banco junto a la fachada al descubrir que allí vivía una familia de lagartijas...
Su huerta es un lugar de ensayos, un pequeño oasis en la aridez de la zona, en donde se pueden encontrar especies de todo el mundo, y en donde pusieron a punto su sistema de sembrar piedras para frenar la erosión y su jardín semisilvestre con poca agua.

Algo más que "conocer" la flora del lugar
En Canarias, donde residieron poco más de diez años, se volcó en su flora y publicó estudios –siempre acompañados por las maravillosas ilustraciones de Mary Anne– con los que impulsó el conocimiento botánico de las Islas. Hoy son verdaderas joyas botánicas, por ejemplo Biogeography and Ecology in the Canary Islans y el Diccionario Botánico Canario. Con su energía e iniciativa logró la organización de dos Congresos Internacionales de Flora Macaronésica; editó tres revistas periódicas especializadas; participó con grupos ecologistas con tanta entrega que se ganó la simpatía de los isleños, que dieron su nombre a jardines, aulas... Su estudio, investigación y catalogación de endemismos canarios, para que fueran conocidos y protegidos, merecieron el Premio César Manrique de Medio Ambiente 2005 (en 1977 la Cruz del Mérito de la República Federal Alemana; en 1980 el Rey le entregó la Encomienda de la Orden del Mérito Agrícola, etc.).
Miembro de las más prestigiosas sociedades botánicas internacionales, incansable, tenaz, no tuvo suerte con los “políticos” que con sus torpezas, con el consentimiento de una urbanización galopante, le animaron a dejar las Islas.



El jardín secreto
Volvieron a elegir una zona árida para vivir: el sudeste español. Primero Almería, donde de nuevo las promesas incumplidas de los políticos les decidieron a marcharse a Murcia. Allí el Ayuntamiento aceptó su proyecto llamado Jardín del Desierto. Una escuela-museo-jardín botánico diseñada con la clásica y eficiente austeridad de Günther en cuanto a medios y materiales. El proyecto permitiría contemplar y aprender de las plantas adaptadas a las zonas áridas a frenar la erosión y la desertización. Tendría aplicaciones prácticas en escuelas, urbanizaciones, ciudades, jardines particulares, etc. El proyecto llegó a ser aprobado incluso por la UNESCO, pero los políticos de turno lo inflaron, inflaron y como la rana que quiso ser buey ¡bum!, estalló.
Los Kunkel se retiraron definitivamente a un humilde cortijo en Vélez Rubio (Almería). Era ya la década de los ochenta cuando llegaron de nuevo como una bendición para aquellas tierras abandonadas hasta de la lluvia. Allí crearon su propia editorial “Ediciones Alternativas”, publicando valiosos trabajos botánicos principalmente sobre la flora almeriense. Sin más ambición que hacerlas llegar a donde los pudieran apreciar.
Contemplando las laderas del Maimón, su admirada montaña, Günther vivía al ritmo solar. Siempre bromista, admirable anfitrión, se mostraba orgulloso de no necesitar ordenador, ni televisión, ni móvil. Estaba al tanto de lo que sucedía en el mundo, gustaba de leer la prensa y su intercambio epistolar era internacional. De Chile guardaba la costumbre diaria de anotar la temperatura, el viento y la lluvia caída. De su sencilla máquina de escribir salieron hacia la imprenta textos impecables: más de 70 libros publicados, numerosos folletos, artículos, monografías ¡y trabajos que han quedado inéditos!
Como verdadero ecologista, ya maduro y sabio, con humor nos hacía ver la insensatez humana como la crónica de una aridez anunciada. Su mensaje: una vida sencilla, consciente y ordenada, disfrutando de la belleza de cada día, con apenas nada, como la flora humilde y fuerte de las zonas áridas que tanto amó.

Rosa Barosaín

(1) Para profundizar más en su vida y biografía ver resumen entrevista en el nº 6 de La Fertilidad de la Tierra, o completa en el libro Jardinería con poca agua. Crear jardines semisilvestres.


LORCA
Llego a Lorca,  la Ciudad del Tiempo, como le llaman, junto con los ciclistas: Montaje del stand, café sin emisiones y poca más. No pude encontrarme con los biciactivistas de LorcaBiciudad, destacados en la defensa de la máquina verde rodante como medio de transporte. Hoy intento hablar a ver como fué el debate sobre bici seguridad. Pero aquí enlace a su extraordinaria web donde sus vídeos, sus documentos y su acciones invitan a mover la bici como medio de transporte en cualquier otra ciudad.

Manolo Vílchez
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1 comentario:

Eva dijo...

Hola, Manolo,
Soy Eva Navarro, vivo en Lorca y estoy haciendo el curso de Censolar. Paco Chica me habló de vuestro proyecto de la vuelta al sol y de éste blog y aprovechando el dia que estuvisteis por Lorca, estuve intentando dar con vosotros, pero no lo conseguí, una lástima, me hubiera gustado ver lo que cuentas en tus entradas.
De todas maneras, felicidades por la iniciativa y por el blog, os seguiré la pista.
Hasta pronto!